Está es una receta super fácil, rendidora y muy versátil. Nos sirve tanto para el cumple de los mas pequeños de la casa, como postre, para la merienda o como bocadito dulce para acompañar el cafe de la tarde.
Para el pionono: (rinde una placa de 60×40 cm)
Azucar, 50 gr
Huevos, 5 tamaño L
Esencia de vainilla, 1 cdita
Harina 50 gr
Miel, 1 cda sopera
Sal fina, 1/2 cdita
Polvo de hornear ti royal o levadura química, 2 gr
Elaboración:
En un bol colocamos el azúcar, la miel y los huevos, batimos con batidora electrica a velocidad media hasta obtener punto letra (la consistencia como para poder escribir y que las letras queden bien formadas)
En este punto incorporamos la sal y la esencia de vainilla.
Tamizamos la harina junto a la levadura química e incorporamos a la preparación con la batidora a velocidad minima. Colocamos en una placa de horno papel de cocina. Volcamos la preparación y distribuimos uniformemente con la ayuda de una espátula. Damos unos golpecitos con la placa sobre la mesa de trabajo para loberar posibles burbujas y que se distribuya bien la masa. Cocinamos 8/10 minutos en horno precalentado a 190°
Si lo vamos a utilizar arrollado, al retirarlo del horno desmoldamos y cubrimos con la placa. Para guardarlo lo enrollamos aun tibio y lo envolvemos en un paño limpio de cocina y lo metemos en una bolsa de plástico.
Si lo vamos a utilizar en una preparación plana, lo desmoldamos y cubrimos inmediatamente con la placa de horno para conservar la humedad. Para conservarlo lo guardamos asi sin enrollarlo.
Se pueden congelar.
Para el relleno:
1 kg de dulce de leche repostero
70 ml de cognac
Elaboración:
Batimos el dulce de leche con el cognac hasta que este totalmente integrado. Dejamos reposar en el frigorífico al menos 2 hs antes de utilizarlo.
Baño:
Ingredientes:
200 gr de chocolate (el de tu preferencia)
60 ml de nata para reposteria
Elaboración:
Derretimos el chocolate a baño María o en el micro ondas. Si lo hacemos en el micro ondas en intervalos de 15 segundos. Removiendo entre intervalos.
Cuando este derretido añadimos la nata.
Armado del pionono de dulce de leche:
Estiramos el pionono sobre la mesa de trabajo sin retirarle el papel con el que lo horneamos. Untamos en forma uniforme con el dulce de leche. Podemos espolvorear con coco rallado o con merengues rotos en trocitos pequeños, pero no tanto como para que no se noten, esto es opcional y en la foto de la imagen no lo tienen.
Enrollamos con cuidado de que no se rompa. Te recomiendo hacer dos secciones de 30×40 cm para que sea mas fácil manejarlo. El papel nos ayudara mucho a la hora de enrollarlo.
Ya enrollado lo colocamos en una rejilla y bañamos con el baño sin secar espolvoreamos con coco rallado o con praline molido de almendras
Dejamos reposar al menos 4 hs antes de consumir.
Esta es la receta de un clásico de la gastronomía estadounidense. Red Velvet o terciopelo rojo en español.
Es una tarta, torta singular con un sabor algo achocolatado y una textura inigualable. Ideal para un te con amigas o como tarta para un cumple. Nadie puede resistirse!!!!
Para esta tarta vamos a necesitar 2 moldes de 20 cm de diámetro y papel para el horno, el cual usaremos para forrar en fondo del molde.
Ingredientes:
Para el bizcocho:
125 grs de mantequilla a punto pomada
275 grs de azúcar
3 huevos grandes
280 grs de harina para pastelería
15 grs de cacao en polvo
1 cdita de polvo royal
1 cdita de bicarbonato de sodio
1 puntita de una cuchara de café de sal
240 grs de buttermilk. Lo preparamos con 220 ml de leche entera y 20 ml de zumo de limón. Añadimos el limón a la leche, removemos bien y dejamos reposar 10 minutos, hasta que se corte.
1 cdita de esencia de vainilla
1 cdita de colorante vegetal rojo sangre
1 cdita de vinagre de manzana o alcohol, tiene que ser de sabor muy suaveo neutro.
Para la crema:
250 grs de mantequilla punto pomada
600 grs de azúcar glasé
300 grs de queso crema tipo Philadelphia
Elaboración:
Bizcocho:
Tamizamos todos los solidos y reservamos. En otro bol incorporamos el buttermilk, el vinagre, la esencia de vainilla y el colorante.
En una batidora, ponemos la mantequilla y el azúcar batiendo a velocidad media. Cuando la mezcla comience a esponjar (2 o 3 minutos) bajamos la velocidad y añadimos los huevos de uno en uno. Una vez que hemos incorporados todos los huevos y siempre a baja velocidad vamos alternando la incorporación de los solidos y los líquidos que habíamos reservado. Como truco, te recomiendo empezar y terminar con la incorporación de los solidos.
Precalentados el horno a 180°.
Enmantecamos los moldes y forramos el fondo con papel de hornear. Repartimos la masa en los dos moldes y horneamos por unos 25 minutos aproximadamente. En ese momento pinchamos con un palito, si sale limpio ya es hora de retirarlo del horno. Dejamos reposar en el molde unos 5 minutos antes de desmoldar y dejarla enfriar por otros 10 minutos sobre una rejilla. En volvemos en film de cocina así aun tibia y dejamos reposar un mínimo de 4 o 5 horas antes de rellenar.
Para la cobertura:
En un bol coloca la mantequilla y el azúcar, comienza a batir hasta que monte y se ponga esponjoso, esto tardara un par de minutos. Si cuando comienzas a batir lo notas muy denso puedes añadir 1 cucharada de leche para aflojar un poco la mantequilla. Añadimos el queso crema para integrar todo. No hay que batir de mas para que no se espece demasiado.
Armado:
Una vez frío y asentado los bizcochos los dividimos en capas. Tendremos 4 capas. Colocamos una capa de bizcocho y untamos con una capa generosa de la crema de queso. Colocamos otra capa de bizcocho y repetimos así con todas. Para rematar untaremos un poco de crema en los laterales y en la parte superior, pero solo apenas, queremos que se note un poco el bizcocho debajo de la crema como si fuera un decapado. Para el decorado espolvoreamos con algunas miguitas resultantes de cortar los bizcochos.
Esta tarta esta aun mejor un día después de elaborada.
Si bien esta receta se aleja muchísimo de la original para un gazpacho es muy refrescante para los dias de calor estival.
Ingredientes (6 personas):
400 grs de pomelo rosado (ya pelado)
200 grs de pepino
80 grs de cebolla
2 dientes pequeños ajo
40 ml de AOVE
200 ml de agua bien fría
80 grs de copos integrales con frutos rojos deshidratados (si.. si, de esos para el desayuno) con ellos vamos a remplazar el pan.
Para la guarnición:
300 grs de lomos de corvina
80 grs de azúcar
80 grs de sal
1 bulbo pequeño de hinojo
Brotes de rabanito
Gajos de pomelo rosado pelados.
Elaboración:
Comenzamos por maserar el los lomos de la corvina. Para ello vamos triturar el bulbo de hinojo en la batidora. La pasta obtenida la mezclamos con el azúcar y la sal. Con esta mezcla cubrimos bien los lomos y llevamos al frigorifico donde dejaremos maserar por al menos 8 hs.
Una vez pasado el tiempo de maserado limpiamos los lomos con la ayuda de un papel de cocina y los cortamos en tacos del tamaño de un bocado.
En un palito de brocheta intercalamos un gajo de pomelo pelado con un taco de lomo de corvina. Resevamos. Armamos tantas brochetas como raciones vayamos a servir.
En el vaso de la licuadora colocamos el pomelo, el pepino, el ajo, la cebolla, el AOVE, los copos integrales y el agua. Batimos generosamente hasta que quede totalmente liso y sin trocitos. De ser necesario pasamos por un colador (chino)
Emplatado:
Yo para el emplatado utilice unas antiguas copas para cocktel de camarones. Esta copa permite poner en la parte inferior hielo picado para que se mantenga fría la elaboración. Aproveche para decorar con tiritas finas de la cascra del pomelo y rodajitas de pepino.
Serví en la parte superior el gazpacho de pomelo y como guarnición puse la brocheta de corvina y pomelo, acompañamos con unos brotes de rabanito para darle el toque picante.
En la parte inferior de la copa puese unos cuantos copos integrales con los frutos rojos deshidratados para dar una cuota de color crujiente.
Si bien este gazpacho esta a medio camino de un desayuno o un entrante creo que es un plato muy polivalente rico y refrescante.
Hoy es viernes, noche de amigos en casa. Me encanta preparar siempre algo divertido para el picoteo. Esta receta seguro que va a sorprender a todos los comensales. Es sabrosa y muy divertida.
Receta:
Buyurdi
Origen: Grecia
Ingredientes:
300 grs queso feta (receta tradicional). Sino es posible remplazarlo por 150 grs de muzzarella y 150 grs de provoleta cortada en dados
250 grs de tomate en dados
1 pimiento rojo en tiritas
1pimiento verde en tiritas
1 pimiento amarillo en tiritas
Orégano a gusto
Pimienta negra a gusto
Ají molido a gusto
AOVE, cantidad necesaria
Elaboración:
En una cazuela de barro ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra (AOVE) en el fondo. Colocamos el queso feta y las verduras encima. Espolvoreamos con las especias. Horneamos a 200° unos 15 minutos. Al sacar del horno rocías con un poco más de AOVE.
Este mezze (entrente para el picoteo) se acompaña de grisines o picos y vino tinto
Yo lo acompañe con unas copitas de Sangre de toro, de bodegas Torres.
Kinotos, quinotos, kumquat o naranjitas chinas. Son algunos de los nombres por los que se conoce a este cítrico.
Hay muchas formas de consumirlos desde frescos a macerados en bebidas espirituosas.
La receta que les propongo hoy me trae muchos recuerdos de mi infancia….
La amplia cocina de la casa del campo con mi abuela o mi madre como protagonistas absolutas en la elaboración de esta exquisitez.
KINOTOS EN ALMÍBAR:
Comenzamos con la selección de los frutos, debe estas sanos y sin defectos visibles en la piel. Eliminamos el pedunculo (el cabito o trocito de tallo que se une a la fruta) lavamos bien. Colocamos en una olla lo suficientemente amplia y les damos un primer hervor de 3 o 4 minutos o hasta que floten todos como si de pasta rellena se tratase. Escurrimos. Con la ayuda de un tenedor pequeño (para tapa o copetin) o un escarbadientes realizamos varios pinchazos en cada quinoto. Es el momento de pesarlos. Por cada kg de fruta usaremos 1,200 kg de azúcar. Colocamos el azúcar en una olla bien amplia y la cubrimos con agua. Llevamos a fuego suave para hacer el almíbar. Una vez hecho el almíbar apagamos y dejamos enfriar. Metemos la fruta y llevamos a punto de hervor y apagamos el fuego. Dejamos enfriar. Con una espumadera retiramos la fruta y la ponemos en un colador con un peso encima (puede ser un plato o algo pesado por ejemplo). El liquido que suelte la fruta lo añadimos al almíbar. Llevamos nuevamente el almíbar al fuego y cuando rompa el hervor añadimos la fruta. La diferencia térmica hara que estos se llenen de almíbar🤤🤤Cuando vuelva a hervir, tapamos y apagamos en fuego. Una vez que se halla enfriado por completo le daremos un ultimo hervor de 4 o 5 minutos mas antes de apagar el fuego y dejar enfriar completamente. Envasamos en frascos previamente esterilizados. Tapamos. Para hacer el cierre de vacío sumergimos los tarros de cristal en una olla con agua y hacemos hervir por no menos de 20 minutos. Dejamos enfriar los tarros en el agua. Retiramos, secamos y etiquetamos.
La etiqueta siempre debe tener como mínimo dos datos.
Producto y fecha de elaboración.
Una de las formas que mas los consumimos en mi casa es acompañando un buen trozo de queso. El tipo Mar del Plata es ideal para esto.
Kinotos, quinotos, kumquat o naranjitas chinas. Son algunos de los nombres por los que se conoce a este cítrico.
Hay muchas formas de consumirlos desde frescos a macerados en bebidas espirituosas.
La receta que les propongo hoy me trae muchos recuerdos de mi infancia….
La amplia cocina de la casa del campo con mi abuela o mi madre como protagonistas absolutas en la elaboración de esta exquisitez.
KINOTOS EN ALMÍBAR:
Comenzamos con la selección de los frutos, debe estas sanos y sin defectos visibles en la piel. Eliminamos el pedunculo (el cabito o trocito de tallo que se une a la fruta) lavamos bien. Colocamos en una olla lo suficientemente amplia y les damos un primer hervor de 3 o 4 minutos o hasta que floten todos como si de pasta rellena se tratase. Escurrimos. Con la ayuda de un tenedor pequeño (para tapa o copetin) o un escarbadientes realizamos varios pinchazos en cada quinoto. Es el momento de pesarlos. Por cada kg de fruta usaremos 1,200 kg de azúcar. Colocamos el azúcar en una olla bien amplia y la cubrimos con agua. Llevamos a fuego suave para hacer el almíbar. Una vez hecho el almíbar apagamos y dejamos enfriar. Metemos la fruta y llevamos a punto de hervor y apagamos el fuego. Dejamos enfriar. Con una espumadera retiramos la fruta y la ponemos en un colador con un peso encima (puede ser un plato o algo pesado por ejemplo). El liquido que suelte la fruta lo añadimos al almíbar. Llevamos nuevamente el almíbar al fuego y cuando rompa el hervor añadimos la fruta. La diferencia térmica hara que estos se llenen de almíbar🤤🤤Cuando vuelva a hervir, tapamos y apagamos en fuego. Una vez que se halla enfriado por completo le daremos un ultimo hervor de 4 o 5 minutos mas antes de apagar el fuego y dejar enfriar completamente. Envasamos en frascos previamente esterilizados. Tapamos. Para hacer el cierre de vacío sumergimos los tarros de cristal en una olla con agua y hacemos hervir por no menos de 20 minutos. Dejamos enfriar los tarros en el agua. Retiramos, secamos y etiquetamos.
La etiqueta siempre debe tener como mínimo dos datos.
Producto y fecha de elaboración.
Una de las formas que mas los consumimos en mi casa es acompañando un buen trozo de queso. El tipo Mar del Plata es ideal para esto.
Como ya les conté, soy un fanático de los alfajores, el dulce de leche y los mates.
En estos días fríos de invierno, muchas veces no dan ganas de salir. Ya sea por que llueve, hacé demasiado frío o por que hay mucha fiaca (pereza).
En esos días creo que no hay placer mas grande que tomar unos mates con amigos/familia en la cocina o el sofá, mientras charlamos y comemos unos alfajores recién hechos.
Mi hermana, Marita, come las tapas de los alfajores de maicena como si fueran galletitas. Le encantan!!!
Silvina, una amiga de la infancia, que vive a dieta. Sera por eso de los complejos absurdos que las marcas de moda nos imponen, por que la verdad es que es muy delgada. Solo se permite unos pocos caprichos y entre ellos, el helado y los alfajores de maicena.
Pero que son los alfajores?
En España, son un dulce típico de la navidad. Propios de la gastronomía andaluza y murciana.
Se consumen en todo el país para esas fechas. Podemos encontrarlos de dos aspectos diferentes. Uno cilíndrico, realizado a partir de harina de almendras, azúcar, miel, pan rallado y especias.
El otro confeccionado a partir de una pasta blanda de miel, especias y harina de almendras colocada entre dos capas de obleas, similares a las ostias, hechas a partir de harina de trigo.
Se trata de una golosina originaria de la gastronomía del Al-Andalus. Su nombre proviene del árabe al-hasú que significa «relleno».
Su consumo era tan popular en el siglo XV/XVI que ya se lo incluía dentro de la provisión alimentaria de las tripulaciones y tropas que iban al nuevo mundo.
Ya en América, durante el periodo colonial, esta golosina típica de la gastronomía andaluza se transforma. Adoptando para el relleno dulces locales, en especial el dulce de leche.
Del original proveniente de la cultura árabe solo quedara el formato, redondo, y el concepto, un relleno atrapado entre dos galletas u obleas.
Este «nuevo» tipo de golosina latinoamericana suele estar cubierto por un glaseado, espolvoreado con azúcar impalpable o bien llevar un baño fino de chocolate.
Si bien su consumo es muy común en toda latinoamerica, hoy en día Argentina es el país donde mas se consume esta variante americanizada de aquella golosina proveniente del Al-Andalus.
Se estima que en ese país se consumen alrededor 6.000.000/7.000.000 unidades al día. Teniendo en cuenta su numero de habitantes, 44.000.000, vemos que su consumo es masivo y alejado de la estacionalidad que tiene en España.
Existen muchas variedades, pero podríamos dividirlas inicialmente en dos secciones muy bien definidas, los alfajores artesanales y los industrializados.
Los industriales son aquellos que se venden fundamentalmente en kioscos de golosinas al paso, supermercados y grandes superficies. Y los artesanales dentro de los cuales encontramos a los alfajores regionales, que habitualmente se utilizan como regalo o recuerdo de una estancia en un lugar turístico, por ej. Mar del Plata.
Los alfajores regionales mas afamados son los alfajores Santafecinos con su baño de glasé y su masa crujiente, los Cordobeses sumamente tiernos y con relleno de diferentes dulces de frutas locales, especialmente el membrillo, los Tucumanos de arrope de caña.
Los alfajores de maicena se suele incorporar dentro de los artesanales ya que dada la fragilidad de sus tapas no son muy propicios para la fabricación industrial.
Estos últimos son muy fáciles de hacer. Sus tapas duran bastante si las mantenemos en un frasco hermético antes de armarlos.
Receta:
Alfajores de Maicena
Ingredientes (3 doc. aprox.):
200 g de mantequilla
200 g de azúcar
3 huevos grandes
Esencia de vainilla, unas gotas
32 g de polvo Royal
200 g de harina de repostería
320 g de maicena.
Para el relleno:
Dulce de leche repostero*, cantidad necesaria (también es posible rellenarlos con el tradicional, pero este tiende a salirse por los lados)
200 g de coco rallado, solo usaremos lo que tomen los alfajores al hacerlos rodar.
Elaboración:
En una amasadora colocamos la mantequilla, el azúcar, los huevos y la esencia de vainilla. Batimos a velocidad media hasta que tome el aspecto de nata cortada. Tamizamos la harina, el polvo de hornear y la maicena. No debe tener ningún grumo.
Incorporamos de a poco a la amasadora siempre a velocidad media. Una vez incorporados todos los ingredientes retiramos de la amasadora. Llevamos a la mesa de trabajo, la cual previamente habremos espolvoreado con algo de maicena. Amasamos suavemente y bollamos.
Llevamos al frigorífico por 30 minutos, para que la masa tome frío y repose.
Precalentamos el horno a 180º. En la mesa espolvoreada de maicena estiramos la masa hasta alcanzar los 5 mm de espesor. Con un cortante de 6 cm de diámetro cortamos los discos, las tapas. Colocamos en una bandeja de horno con papel de hornear o papel manteca. Cocemos por aproximadamente 6/7 minutos. Al retirarlos deben estar blanquitos.
Dejamos enfriar unos 10 minutos en la bandeja antes de pasarlos a una rejilla para que se terminen de enfriar. Una vez bien fríos ya podremos rellenarlos.
Si no se van a consumir todas las tapas de una vez puedes guardarlas hasta 20 dias en un frasco hermético.
A mi me gustan con mucho relleno y utilizo una regla fácil. Si vemos el alfajor de perfil, la capa de dulce de leche tiene que ser igual al espesor de una tapa.
Para rellenarlos utilizo dulce de leche repostero y coco rallado para los bordes.
Con una espátula fina o un cuchillo para mantequilla ponemos el dulce de leche sobre una tapa, colocamos la otra encima y presionamos suavemente para que no se rompa. Nuevamente con la espátula, corregimos el excedente de dulce en los bordes y hacemos rodar por coco rallado.
*Debemos recordar que el dulce de leche es el alma del alfajor y su éxito depende en gran medida de la calidad del dulce que empleemos. Yo recomiendo usar dulce de leche La Mulata o San Ignacio.
Solo falta poner a calentar el agua para cebar los mates y llamar a que vengan a tomar la merienda.
Los sefardíes, los judíos españoles, han hecho grandes aportes a la gastronomía actual. No siempre con el reconocimiento bien merecido por ello. Buen ejemplo de eso es por ejemplo, la fritura en aceite de oliva, por aquello de utilizar nada proveniente del cerdo y de acuerdo a la observancia de las normas kosher. Algunas preparaciones que son muy frecuentes hoy en día no somos capaces de vincularlas a la tradición kosher. Buen ejemplo de ello son los boquerones en vinagre, las berenjenas con miel, o las diferentes «Ollas». Esas elaboraciones cocidas a fuego lento en una tradicional cazuela de barro, que nos recuerdan a la prohibición de cocinar durante el sabbath.
La gastronomía española está repleta de de ejemplos de la cocina sefardí. Sabrosa, delicada y ligeramente especiada otorgándole un toque algo exótico. Hoy gracias a la expulsión del pueblo judío de España y la posterior migración de los españoles por el mundo conocemos su exquisita cocina.
En Argentina hay una colectividad judía muy importante. Mis padres tienen desde hace años una matrimonio judío como amigos. La señora Victoria, me confió esta receta hace ya muchos años, cuando yo recién daba mis primeros pasos en las cocinas.
Las burekas son unas empanadillas que acompañan al pueblo de Moisés desde tiempos inmemoriales. Generalmente se consumen todo el año, pero especialmente durante el Pesaj o pascua judía. Según los productos que encuentran en sus diferentes asentamientos y épocas del año así son los diferentes rellenos. Las de queso y las de berenjenas son las mas tradicionales.
Hoy preparamos las de berenjenas.
Receta:
Burekas de berenjena
Ingredientes:
Para la masa:
250 g de AOVE, aceite de oliva virgen extra
300 g de agua tibia (pesamos el agua y no la medimos en cc o ml)
800 g de harina común, pude ser que necesitemos un poco mas según la humedad ambiente
1 cdita de café de sal fina
Para el relleno:
2 berenjenas grandes
2 tomates grandes maduros pero firmes
1 cebolla grande
1 pizca de canela en polvo
1 pizca de comino
1 pizca de pimienta negra recién molida para que aporte todo su aroma
Sal, c/n
Elaboración:
Para esta receta necesitaremos un poquito de ayuda. Enseguida verán por que.
En un bol lo suficientemente amplio colocamos el aceite, el agua tibia y la sal. Con la ayuda de otra perdona vamos tamizar la harina poco a poco sobre la mezcla de agua y aceite. El echo de que alguien nos ayude a tamizar mientras mezclamos es para evitar que caiga algún elemento no kosher en la masa, por ej. un gorgojo (alimento taref). Aparta de airearla correctamente y así evitar que tenga grumos. Como queremos hacer una receta totalmente kosher mejor pedir ayuda y por supuesto no hacerla en sabbath.
Una vez que hallamos tamizado toda la harina sobre la mezcla de agua y aceite amasamos muy bien hasta obtener un bollo fino y elástico. Tapamos con film de cocina o una bolsa plástica y dejamos reposar como mínimo una hora. Esto ayudara a que la masa pierda tensión tras el amasado y los discos no se deformen al cortarlos o se rompa la masa al estirarla con el palo de amasar. Con un corta pasta cortamos discos de unos 13 cm de diámetro o del tamaño que se desee. Los separamos entre si con una lamina de plástico, folex o film de cocina para evitar que se peguen unos a otros y llevamos al frigorífico hasta el momento de utilizar. En caso de que no los vayamos a utilizar todos se pueden congelar y duran aproximadamente 4 meses a -20º.
Mientras la masa hace su reposo aprovechamos para ir preparando el relleno.
Picamos finamente la cebolla. La colocamos en una olla y rehogamos con un poco de AOVE y una pizca de sal hasta que se blanqueen. Tomamos los tomates y en la base (el lado contrario de donde se une a la planta) hacemos unos cortes superficiales en forma de cruz. Ponemos a hervir una olla con un poco de agua, suficiente como para sumergir por completo los tomates. Cuando el agua empiece a hervir apagamos el fuego y metemos los tomates por un minuto. Al retirarlos ya podemos pelarlos. Con cuidado de no quemarnos vamos tirando de la piel que se habrá desprendido parcialmente por los cortes que hicimos en forma de cruz. Procedemos así hasta pelarlos por completo. Una vez pelados los cortamos en cubos pequeños y añadimos a la olla junto con la cebolla ya rehogada. Pelamos las berenjenas y las cortamos en cubos pequeños, 2 x 2 cm aproximadamente. Añadimos las berenjenas y las especias a la olla y cocinamos a fuego suave hasta que las berenjenas estén cocidas. Retificamos los condimentos. Dejamos enfriar por completo antes de utilizar. Si queremos que el relleno sea un poco mas suave podemos hacer lo siguiente. Una vez cubeteadas las berenjenas colocamos en un colador y espolvoreamos generosamente con sal gruesa. Esto hace que la berenjena pierda un poco la acidez y se torne menos picante al paladar. Enjuagamos con abundante agua tibia antes de meter en la olla para hacer la cocción.
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